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martes, 15 de abril de 2014
Silencio no es Estar Solos
ESTO
UN
PORQUE
ANTES
EN
SINIESTRA
NO
BAJO
SOBREVIVIR
DENTRO
CANCIÓN TONTA
TENER
domingo, 13 de abril de 2014
HOMENAJE A LEZAMA LIMA
MUERTE DE NARCISO
Comprometido comienza a ordenar adentro de la bolsa
ve las piedras y comprueba la dureza de su rostro luego de dormir junto al camino
los errores se cuelgan en un cielo completamente limpio
contra el bordó lejano atravesado de rayos
dueño del árbol aspirante y sereno de la brisa que lo peina
la bolsa detiene la mano que baila junto al aire de la boca
para pasar de los dientes al paisaje
y del paisaje a la oscuridad revuelta del costal.
Como si estuviera en un camino de seda
que su cuerpo laqué atemorizara
el paraguas que atrevidamente se abre al mediodía es guardado
besa las frutas macizas con los labios de la culpa
con voz lenta escupe los carozos y dice estupideces
ni siquiera se integran al paisaje los árboles de nácar
en otra tela con tonos distintos permanecen pintados
el deseo está cansado de estar de rodillas
y siguen los cuestionamientos a la devoción
acarician los tonos ocres de la obra las preguntas
Esa dureza de la primera humedad de las preguntas parece advertir
no es suficiente
tiembla todo lo que está en el cuadrado
todo lo que lo rodea no sirve para nada
como representación de la esperanza en puñados la bolsa permanece oscura
que veranea con los juncos más allá del pigmento concentrado
que atrae una aventura banal y la coloca en el centro
por estrellas de cera trabajada ocupado
del pensamiento desordenado de una penetración con el fin de llegar al momento
en los cristales que fracturan la vieja promesa cuando refresca en actos la ternura
y también lo fracturan si no hay ternura
y sigue una donación de sangre para los carteles erguidos
que transforman el camino en un museo diferente
al laberinto porque deforma la vista sobre la polvareda al girar.
Hay un lenguaje secreto con atuendo impensable que viene llegando
hay una tela que camina alrededor de la bolsa sin atreverse
llueve la cantidad de un espejo para la fiesta del tiburón de oro
invade la concentración el mar que se sale del marco
sube de la tierra para rebotar en los ausentes otra lluvia felina
con lágrimas de caramelo llora mientras miente.
La destrucción
la mañana
el viento
aplastan un helecho de bronce con su pipa
para volver a la tela con un hermoso aliento
que supere para siempre los vientos del óleo
duerme y la luna se reparte como el pan.
Se juntan el aire y la mañana de promesas
aparece por el Este compartiendo sus planes
estimulado y acaricia visiones mientras sostiene su cuerpo
holgado por la hora completamente se da la simpatía del tiempo
y construye la distancia para crear el hambre o la ilusión
el trabajo de los dedos en cuyos límites patina
para acabar en una planta el deslizamiento se esfuerza un poco
y pone el ojo en que se persiguen las aspas
lo demora
ahora es signo de pobreza contar con algo
lo que vale se concentra
lo que sirve se concentra
y lo habitual no pasa por el ancho de la puerta
filtran sus palabras y las criban los árboles.
Copioso corre el camino al costado de la bolsa
como la seda de los casamientos parece quebrado pero permanece liso
Aparece el juramento y se ocultan los roles
Y ahora que las aspas apenas se distinguen recordamos que la noche es peor
Despreciamos que hay valores
Tiramos de la cuerda que se tensa y un árbol se nos viene encima
La luna estropea todo
no puede haber más que una araña en la red
destruimos la sal y porque se acumula cansancio sonreímos
del cuerpo que trabaja desciende la saliva de las voces de oro
así como la oscuridad es algo que también ya vimos
mientras la novedad golpea la puerta sellada nada nos interesa
el ser expulsado pasa inefablemente por aventuras que ignoramos
mientras los árboles presionan el iris y el paraguas se abre
No sostiene a los caballos el camino de seda
que permanece adherida y nos hace patinar
debe crecer hasta comerse el camino el bosque que no se ve
debe desear la tierra planchada y su dilución en el horizonte el camino
es merliníneo
Es cordel de capitanes y coche musical
por alguna rajadura del vacío generoso pasa la pobreza
acaricia la bolsa para sacar su tropa pero fracasa
porque su contenido no se deduce del tamaño ni la forma
la bolsa sólo sirve para volver a la vera del sedoso
la falta de gracia pica en un trampolín falso
mientras sonríe porque va a lanzarse
a llenar el líquido ensoñado que se acomoda sin cuestionamientos
¡¡Ay, cuánta divergencia debe soportar en el eclipse!!
la luna cristaliza en un poder automático y el bosque
que no se distingue es el bosque que no se distingue
y la seda sólo es seda contra la piel
la seda está o desaparece por el número dos que controlan desde el bosque
y la vista que parece maravillosa está
donde se está soñando
las hojas colgadas son concientes de esto
en verdad
la seda permanece para contrastar con la memoria que camina
aunque no la expulsa permanece en la defensa amorosa que viene de la bolsa.
Vuelve la amenaza o la presunción del vacío
se introduce en la bolsa la mano y se descubre algo que pincha
pero cuando el eclipse visita la seda la madre es aspirada, el padre es aspirado
nada consigue debilitar la divergencia
todos los elementos estables son expulsados o destruidos.
cuando se vuelve al balcón sin barandas la vista es bellísima!!
¡¡el eclipse desfigura los colores y los volúmenes sin borde se derraman lentamente!!
¿el cordel de capitanes y el coche musical festejan porque ven,
en la seda el sentido para todo lo que la aspiración del eclipse se ha llevado?
la falta de gracia pica en un trampolín falso
Se concreta por fin el dominio de los entrenados
atendemos como un silencio detona las cadenas de estrellas
una vez conseguida la distribución continúa detonando hasta llegar al sol
es la mañana
a continuación se ríe de su habilidad y tumba un árbol
ese es el estruendo que escuchamos
el desprecio
por lo que crea estimula al silencio desde la estabilidad
consigue lo que quiere y la impone
sólo recibe para ver un momento y expulsar
La inquieta claridad del tamborcito calchaquí nos rodea
las ramas intentan rozarse pero la distancia no se puede negociar
el tiempo del crecimiento ya es pasado y cada uno disfruta de sus posibilidades
hay imágenes que son basura
se desearía que uno colase aún más
pero nace el maestro que absorba de la seda
inevitablemente las sentencias arraigadas por años que incluyen la guerra
cruzan el oído y ocupan regiones del plasma
toda esta fisiología se encuentra en la bolsa
como se encuentra lo libre y lo atrapado
en su alameda de sueños encuentra la primera vez
Y con la pasión de un bailarín lame la primera guitarra del amanecer
Que se despista con la nueva música que revienta
Las orejas que si no son no sirven
En el colmo colmado parece caber un poco más
Y en bromas trata de llenarlo falsamente
Por la fruta que no cae y por la tormenta que retrasa
Los nuevos vínculos de una ausencia temeraria
Eliminando los deseos
Eliminando las preguntas
Llega a pesar la bolsa más que ayer
Cuando entender fue poder transmitir
Una cáscara de cebolla al sol y aplausos en un escenario
Hecho con cajones y cosas indeseables que terminan la palpación del espectáculo
La mano izquierda sobre la piedra conducida permanece dormida
encuentra novedad en la dirección que siente y no teme
Cada tanto algo parece parecido al camino donde habita en la orilla
Como pescado que espera el regreso Intenta poner en evidencia sus piernas
Pero parece imposible después de vincularse con esto
Esto: tiburones de oro
la presencia del plato determina la conciencia
Allí se produce cierta comunión y espera sentada el colapso
Sentir la oscuridad del mediodía
No sucede si en las manos carecemos de bolsa
Como no sucede que nadie pase por este camino empolvado
Donde se mira las manos y pregunta para qué son
Angustia que es liebre de viento
Dulzura que es canto
Canto que es esperanza carcomida
se modifican los nombres al cambiar la dimensión
Hambre significa pan y Angustia
significa amor
Y todo se da sin temor cuando el atardecer rojizo en el camino modela figuras angulares
Por las que la luz pasa y dejando migajas agasaja
Al paisano perdido en su propia iluminación que no domina
El cerebro aparece mucho antes que la bolsa y la bolsa no lo pretende
Por lo cual hay una deducción simple y razonable
El que tiene la bolsa no piensa
Digamos
En nuestros términos
Se terminó lo que llamábamos inteligencia y comienza
El reino del relato de las cosas donde la piedra es un personaje importante
Aunque vacile él mismo ante la bolsa
Hay una producción que no cesa
sin preferir el reflejo para sí misma hay un alma que trabaja
Y que teniendo el unicornio entre las manos tampoco pregunta
Asimilando sin provecho se hincha y gira en una bandeja demasiado pequeña
Loco ojo que descompone el después de la picana
Adonde llegan los enemigos elaborados con tardanza
Llevando una luz negra y el termo donde piensan cómo destruir
El poder de la bolsa
de la vera y el camino
oscurece en compañias desfiguradas frente a un espejo de jade
que para poder fugar de la participación completa mirando en el contorno
pide áreas incluso a los domingos del cielo
mientras cuando después de enero viene enero todos se derrumban
así nadie acompaña la fritura del mediodía terrible
y queda con la bolsa sonriendo de amor
mientras llega una tortuga con fuerza incontenible
haciendo la labor de los heraldos de la mente inflexible ahí
el amor es un golpe cristiano que nadie podría resistir
y acompaña a la tortuga al acantilado para que pueda comprender
esa visión deslumbrante de la barranca permanece florecida y fija
por una condición deslumbrante y fatal
y permanece como todo lo fatal
endurecida y sola para dos o tres miradas
que no concurren al discurso pedregoso y hostil
que rodea la gran ambición de eternidad que contiene la bolsa
y el camino festeja la negación y sonríe
siempre por un amor que degenera la utilidad del pasado
presente y bolsa siguen empujando y limitan a Narciso
que duerme en este momento en que la frescura llega para lanzarlo todo
hacia el puente conclusivo que junta la belleza y la maldad
en la bolsa existe un amor sin sangre
el desperdicio brilla en las manos de Narciso
mientras frena con sus ojos un cielo agrisado y desigual
cada pluma de pájaro destruye alguna clase de rebeldía
porque él debería tomar en sus brazos a la libertad y presionar
hasta vaciarla como a un limón
en el camino empolvado amenaza una tortuga posterior
aunque el proceso de lentitud va creciendo alrededor de la bolsa
eso que él llama retorno bajo el segundo sol
cuya dureza es enseñanza para el resto del día
día que se pasa tratando de pararse
porque presiente vacío en el movimiento
porque presiente desde la memoria del cristal
interrumpiendo la concentración al contar los árboles
pocos y secos
resulta entonces ahí la repetición que serena
como leche de la infancia dispuesta a trascenderse
en un abrigo que cuelga de los cedros y asusta
a quienes están preguntando en el amontonamiento insensible
no lo prefieren pero lo desean
no lo usan pero aspiran
un polvo que el camino regala por unos papelitos
dando salud y metal mayor
por otra parte nada importa más que la compresión de la bolsa
que más que un argumento pareciera ser una volición de lírica
porque aunque se discute alrededor del sol no puede haber disputa
esto es un descenso que Narciso provoca para medir su vista
que acaba de descubrir los árboles y los abrigos que cuelgan de ellos
huye siempre de lo que la bolsa le pide
mira fijo el camino empolvado y no se lastima
por el vacío singular que se entrega sin resistencia penetra en las capas de la piel
singular es el aviso del paisaje y sus vueltas alrededor de la bolsa
que como precaución esta dispuesta a dar por entero su vacío
la bolsa es la resistencia de Narciso
Narciso es una
Casi
Bolsa vacía
A diferencia que cargado de pasado suele sentir temblores y temores que no comprende
Como corresponde a quien viva la historia del camino empolvado y asuma
Entonces los errores se cuelgan en un cielo completamente limpio
contra el bordó lejano atravesado de rayos
dueño del árbol aspirante y sereno de la brisa que lo peina
la bolsa detiene la mano que baila junto al aire de la boca
para pasar de los dientes al paisaje
y del paisaje a la oscuridad revuelta del costal.
Aunque no parece tener obligaciones con los que pasan porque nadie pasa
Se probará después de abrir la bolsa en qué consiste su castigo esencial
Porque abandona lo que aprecia y lo deja a la suerte del tiempo
Y así se nos hace imposible hablar con él desde el otro lado del camino.
domingo, 25 de noviembre de 2012
“Otro bosque en otro”
“No hay saltos en la naturaleza:
todo está graduado, matizado;
si entre dos seres cualesquiera
existiera un vacío ¿cuál sería
la razón del paso de uno a otro?
No hay un punto por encima o por debajo del cual
se aproximen por ciertos caracteres y se alejen por otros.”
Charles Bonnet,
(1720-1793)
“Contemplation de la nature”
húmedo el acuerdo entre ramas hermanas del reflejo que jamás se gasta, la forma, y en la forma lo inconexo, de verte a tí o saber distancia que plasma la urgencia dorada, en la estética racia esta jornada, brillo en limones a posible rozamiento, teniendo precisa conciencia y dimensión de tus brazos así, solamente así, y lo que purgas, con la memoria en los caminos que se suceden juntos, “sed”, ya no disciernes la costa, tu lugar agranda, la ingrávida empatía en la labor, examinando piedras y cantos en la ubicuidad de tu avanzar sin recorrido, girando repentinamente, que argumentos para tí son tan resistentes o elocuentes, tampoco escribes, de lo visto en el trasluz de tu estudio que llamea, insistencia, tu otro pie, ahora te arrastra, a la mudanza la microscopía que no guía pero canta, planta maestro, oyendo el día entero, por qué buscar destino se mezcla desatino de corrientes, impalpable moverse en la luz de tu arcabuz, destrozado, casi arco, forma en la sombra confesante la razón que al defender deshaces, confundiendo y hablando ronco tronco a tu costado, titilante sede que clama, un amor de que olvidaste suyo el uso y amarillo contraste, el guía no está con vos ahora, no lo tenías
trabajando allí te percibes, separando ramas que de tan bajas y endebles, exigen que te luzcas como precisión en punto y acomodo de tus fuerzas, amas lo que irrumpes, cuidas lo que rompes de a trazos en contigüidad o diferencia, ya que de pronto claros, zonas permanencia donde preguntas otra vez alrededor, cercenada la energía por el caso, interrumpido tu estar entero en el desvelo aventurando, atajos que lograrían mejor, estorbos que cautivan, rápidos, quietud en las montañas que no sabes si podrás, envuelto, en la deslumbración cesante del espacio entretejido que te mira, entrar y salir, en un bolso guardar aquella piedra, plumas, de todo tipo clasificación tutora de vos frente a las hojas, lo típico abrumante, enorme artesanía las formas terminales, su fin como presencia en la inocencia del pacto, firmado por vos con esto que te turba
enorme raíz tropiezas, puesto que nadie ve, en los avances aquél dibujo, ilustrando la respiración, la fuga el aislamiento, ¿considerarías, qué importa?, mas la poderosa rosa que no esperaste porque así no hablaban los libros, ploriferación de formas y nombres, presunta utilidad que alguien, atribuyó a tierras, trizas en aguas contingentes, donde el bullicio es otro, y es algo distinto a todo tu mano separando la hierba cuando por fin accedes, a mirar esas hormigas
suspensión arrecia y borrosa, más aquí, distingues la fronda, otra vez, noche, inclinada levemente, y en el trono que la desmesura fue poniendo en las ramas a él, vigía, en el silencio imposible de tus pasos, y como en cámaras plumíferas existe una y otra vez, tapando en la dureza el ritmo, lo que en él es índice o encubrimiento, es en ti querella con su pupila de siempre estar perseverar, otra vez en tu comienzo, que los secretos leonados no vuelquen, precipiten la sentencia que danza castillos invertidos y luz de fuerza, “mira”, hojas que frutos anotando, los máximos deslizamientos, tu voraz ingeniería, que en el día se pasea y se marea cuando entiende, el júbilo precioso de las crestas, el oteo interminable o la oval, mansedumbre de su aspecto, podría matar, aventuras cuando juntas, lo visible real la circunstancia, y el violento desvelo que lo cubre
si ritmo es presunción
de sentido
empujas nuevamente
la imagen desierta de tu bolso
un pozo que paseas a la par con los ojos en alto
más frutas
ahora tu pierna izquierda
podrías beber de este arroyo, simulando en la paz de tu externo la extrema obsesión, el hambre roer tu cuerpo lo que miras, tumbado en la hierba disfrazado con la eternidad que tu juicio creó, plantas, siempre plantas, y preguntarse y sin cesar buscar, el perfecto insecto al mediodía, sonoro de pronto invisible y recurrente, ya sabes, chicharras, pájaros nos miran, la serena sentencia en la raíz, escrita por la fortuna en tu muñeca, travesuras, o saber, quién paró, lo feliz trazando mapas demenciales y consejos, arroyo seguirá, estando y abrumando filamentos reversos y amable explicación, que diste
así, nunca sabrás si es posible, y las ramas habitarán tu sueño para siempre, alternando, ociosas figuras en tu mente, balcones espaciosos, creciendo, o tal vez, la rotura en lo imprevisto que te guía con ellas, evitando recordar, tu peso, entre tus manos y el hombro la distancia, la oscuridad queriendo y no, el mero viento, la nube que se aburre y el conejo que salta, no sé si servirá que fomentes nuevamente
« pero explícame por qué has decidido que el domingo sea esto »
aunque admiro tu insistencia, yo, no hago estas cosas, pero tú encendiste los vagones de la muerte tanto antes, para por fin la lancha, endebles escalones, y bajar en triunfante soledad tu sueño a la isla, propiciando en el paisaje un lenguaje, o marca que te diera la certeza si la empresa vacilara, puesto que no es permanente, yo, ninguno de nosotros, tal es así que tu respuesta movida en el motor extraño aquella tarde, consiguió decirte,“nadie más que tú disfruta, creando peligro”; te escribiré pronto, sabrás cómo lo hago yo cuando me toca, viene
y puedo y quiero, entrar sin cesar en el misterio, de la empapada, forma del sitio sin temor, en total disposición de caminata y tanteo, lo que veo, es para mí remedio en el medio del camino, cuando escruto huellas, mido el balanceo y la tregua, el telar monocorde en quién vigila, la zona de toda imprudencia, por parte de gente que se presente así, anteojos especiales, lápiz y papeles de sobra, mas libros que copiaron de aquello lo que menos discierno, tormentas, el rayo bajo del espejo de la piedra lisura, preparando el oído, ambas manos y la fantasía, para que de día la noche también esté, predicando en peñascos y laderas su nombre, diría ella, la tardía reacción que insectos preguntan esquivando en su horizonte nervaduras, plantas de otro clan si las hay, y ante todo, gente como uno, andando por andar
seguir te parece correcto, lo que otros llaman hurgar, ¿es en vos, corazón vivencia y sendero entero de tu pausa?, buscar, certeza en tu cabeza que batuta las opciones, acercase, en silencio avanzar hasta las ramas lejanas, desde aquí, sólo manchas contra el otero lijado, donde presientes, lo existente patente en su armoniosa equidistancia, entre cielo y tierra, dudando verdemente pero no tanto, en el ascenso, en la intrusión del hundimiento que si no, ¿podrías imaginar un vivir sin pedir o un crecimiento, empujado por la soledumbre en la merma?, tú no, seguramente, por más que la gente hubiera mirado tus trastos como fue, mitad perseguir tu saber, y otra parte oscultación que la sospecha
inaprensible abecedario tu foto, duraznero mediano que sombrea, líquidas zonas, en la vecindad, trasmitiendo puro y olvidado recuerdo, “muerdo”, yo estuve allí, procesión de caricias instinto, bellísimo solo, contra el aire sin fondo el horizonte, y pájaros intermitencia, latidos, mirada rasgada cada pulso, que concreción se logra y altísimo es el mundo donde ocurres asusta
buenas y malas ideas se parecen, allí dentro el túnel no es, ni grande ni pequeño, ni oscuro ni esplendente, frente a frente mundo y tu cabeza, palpas la piedra, su perfil en retroceso de finísima silueta que sujeta, pasados arrebatos, accidentes como agentes de quién sabe qué premeditación, la piedra, y alrededor, mirando tus pies, lodo, transformando tu imagen sobre dónde te has metido, llevado por quién, blanda superficie que mancha y pátina, de suburbio vegetal donde animal vive junto al frío evidente de su ser, “lodo”, camino de atención y alternativas, afrenta o pregunta de inclemente suceso que es eso, materia en licuescencia queriendo que te quedes, acompañes con tu cuerpo allí su llanto, y mueras en serio, en la dispersa emoción de la existencia
cada vez más, lo raro en quien se separó, apuntalando el proyecto en el misterio cotidiano y lentitud, ves que también aumenta, lo decreciente no finge, aspira solamente a que tú y tus ojos descubran, abran el velo, y si ves en la corriente jamás será tu viaje lo que cuida, separando inertes de pura lozanía, que brinda con el día y ni pregunta ni oculta, allí, de alguna manera piedra en preferencia, detalles, si el avance de luz carboniza lo que buscas, lo que ya tienes en tus manos, a punto de extinguirse verás
enciendes, llama del pasado, recuerdo fogata que regresa, olor del calor, plena oscuridad a pasos de distancia, rodeandoté, y como tú comes, alimenta la noche la penumbra, la duda que te ayuda, frío, soportando el consabido temor de estar, entre piedras inhumanas y ramajes que a la tenue luz son, sin origen frondas, flotantes pinturas en la miniatura de la noche si tus ojos arriba
fácil entrar contigo, él, te respeta, y de alguna forma se torna, más lúcido laberinto cuando escrutas, mides en pequeños tallos la enorme divergencia, lo plural, ofrecido a la vista por él; él él, lo distinto desnudo, escudo es la razón cuando se aumenta y el cielo, moteado bastidor de vuelta la esperanza, agrisa dimensión y revuelve, hasta volverse gota en la pura contingencia, de temperaturas que fracturan las gamas, desequilibrio, deshidratando celeste, dices; llover así es llover, frondas, decrecientes detalles el reflejo continuado, y nacer a la concreta desnudez tu vida sin preguntas, ya que es obvio, no responderá, la nube que en la furia se vacía, cambiando, bajo por alto, lleno por ligero, y luego de nuevo, temporadas donde ni lo atiendes, recorriendo cualquier distancia con tu bolso, tu rasante pericia clamando en el blanco el surgimiento, no de hormigas, puesto que cerraron, llover termina y engendra el imposible, ¿qué más?
hubo un día, repito, lo hubo para tí, quizás ya percibías, quizás, leyendo perdiste aquello por lo que te fuiste, al bosque solo con cuchillos con linterna, son árboles, y así estarán, callados en tus labios golosina o silencio que en sí, no tiene manantial son, así, árboles son árboles
irse yendo llevando lucidez a las fronteras, mentales arboledas insensibles, al rigor mayor o la violencia, mero desmerecer lo cierto que detrás de tu discurso insiste, congeniando con la fantasía y el amor abstracto por las formas, lo que hormas es para cualquier dentro el pensamiento, así mintiendo apasionadamente, frías las manos, verdadero el respeto, y entender, que uno es alguien que está avanzando, sólo eso
¿gritar para qué?, ¿donde suave reticencia te abriga cuando armas, estaca por estaca, y lluvia no será problema ni tras telas imagen que derrumbas?, como animal pasar la noche, “cueva”, la noche que pasa es un negro animal, “cueva”, deslizamiento puedo y lo veo, para esto me recuerdo chico, las estrellas todas muy despacio, de lámparas arrastradas y el lomo suavemente, cese en las montañas allá, grupos conjuntos o una, sola, no pudiendo qué peso definir su irradiación, elegido el sitio donde lomo brinda con el movimiento, ¿ves?, ¿te propones ignorar, acaso, horarios o real agotamiento adentro?, bajo fauna, lunar obligación y gravedad precisa, ¿qué cosas te imaginas que sos?, no, no digo que sonrías, digo, que duermas ahora tu pregunta
miércoles, 8 de febrero de 2012
Spinetta
lunes, 6 de febrero de 2012
avenida
viernes, 11 de diciembre de 2009
Arturo Carrera: reseña para "la sedante del pacto"; Clarín cultura. "2001"
Adelantos
POESIA | |||||||||||||||||||||||
jueves, 10 de diciembre de 2009
¿ARTURO CARRERA O ARTURO RIMBAUD? (de DIFÍCIL LIFE, 2004)
a consecuencia de la fe en... la inercia
de lo que no tenés
podés crecer
-un suponer-
‘‘rectas...
punto por punto’’
pero todo junto me entendés?
porque la idea es negra
sí
y el miedo no tiene color
pero negro y erizado es el verbo
fluyendo
por eso
si por tal comprendo que no conviene yo
me refreno de pronto
pues si la idea es negra se sigue de lo anterior
que la fuga irregular
en las ermitas carece también
de color
apenas se nombra a sí
y se acomoda
acomodándose
sin ser amplia ni redonda ni lejana y
sólo como redactar y redactar
ni celeste
ni rosa
siendo la posibilidad pura
esta meditación asquerosa
arroja en las rocas la cabeza muerta
y nos muestra cómo una cosa
sabíamos
apenas quedarnos
serenos
deslumbrados a medias
por lo que no tenemos por suerte
digamos
y practicar y practicar
hasta llorar por un ojo sólo
Alfredo Zitarrosa 1985.
